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miércoles, 14 de junio de 2017

SANGRE Y GALLETAS DE CHOCOLATE

Hacía ya unas semanas que no escribía sobre el que ha sido el océano más amplio en el que he nadado a lo largo de mi vida. En la zona más amplia de mi particular planeta (la música), hay unos pocas islas que destacan entre grandes continentes repletos de distorsión, dobles bombos, semicorcheas y palm mutes.

La composición de esas islas no difiere, en casi ningún caso, a la simple descripción geológica que acabo de nombrar arriba. En definitiva y sin tanta retórica: Mis álbumes favoritos. Casi todos ellos están prácticamente compuestos de metal de diferentes aleaciones. Hoy, al igual que ya hablé hace unas semanas, voy a dejarme ir un poco con otro de mis discos favoritos de todos los tiempos, y que lleva unos 26 años sin bajarse del pódium. Como en la anterior entrada sobre el tema, en la que Master of Puppets no era ninguna sorpresa, hoy le toca a otro gran clásico: Reign in Blood, de Slayer.



Aun me sigo haciendo trizas contemplando el interior de la mente de un loco que es esta portada

Un poco de antecedentes para ir al lío. A Slayer les conocí poco después que a Metallica. Era más el tema de su nombre que no su música. A veces veía a los más duros del lugar (y en aquel entonces poco tenían de pose aquellos tipos) con un curioso parche en sus chaquetas tejanas. Era una estrella de 5 puntas hecha a base de espadas que atravesaban un círculo, y dentro de la estructura, con tipografía custom, SLAYER en letras rojas. Yo no tenía ni idea de que era un Pentagrama (fuera del ámbito musical) ni que debía ser eso de Slayer, pero se intuía que se trataba de algo muy peligroso y que su escucha sería más funesta que cambiar una instalación eléctrica con los pies metidos en una bañera.

Al poco de asistir a mi primer concierto de Metal (la ya mítica primera edición del Monsters of Rock en la Monumental de Barcelona), compré el primer Heavy Rock que salió a la venta tras el evento, esperando una reseña del mismo en aquellas páginas. Tuve suerte! Ciertamente hablaban de ello! El reportaje bueno era el que hacía referencia al original, al de Donington Park. Para que os hagáis una idea de lo lejos que está realmente ese 1988, en dicha crónica hablaban de la actuación en el Monsters británico de Guns&Roses (padres de un bebé de menos de un año llamado Welcome to the Jungle). El titular era: GUNS & ROSES, UNOS GRANDES DESCONOCIDOS... EN ESPAÑA. Parece mentira que hoy en día, aficionado o no, seguidor o hater de aquel grupo no los conociese nadie por aquí. El caso es que para amortizar la compra de la revista estaba claro que iba a dar ávida lectura al resto de páginas. En una mención de un grupo español cuyo nombre no recuerdo, comentaban que tenían nuevo guitarrista, y que se decía de él que incluso era tan rápido que se le podía comparar con "el mismísimo Kerry King de los Slayer". Ese nombre de dibujos animados debía ser alguien realmente bueno tocando, pero no lo había visto en la vida. Más adelante, en una especie de Viñetas Cómicas de las páginas centrales, el personaje de caricatura de cuyo nombre no puedo acordarme llegaba a casa con un disco diciendo que había pillado el último de los Slayer. Empezaba a leer las letras y que si sacrificios al señor de las tinieblas, que si tu alma será el precio... y se reía diciendo que qué tontería, para luego sufrir un apagón, y, en un chiste de los más fácil por parte del autor, hacer que la caricatura llamase asustado a su madre.

Demasiadas menciones a los propietarios de aquel nombre de parche! Ya me picaba la curiosidad cuando, oh sorpresa! Reportaje a doble página con entrevista a cargo de un tal Paganini... habéis adivinado a quien!!! Los mismísimos Slayer se me presentaban en persona! En una de las páginas aparecía el que decían ser el tal Kerry King sujetando una serpiente. En la otra, en una foto más pequeña, el grupo al completo. Sobre King me llamaron la atención 2 cosas: A pesar de sus melenas tenía una visible calvicie incipiente, y luego, en la foto junto a los demás componentes de la banda se llegaba a la conclusión de que o estaba de rodillas para no tapar a sus compañeros, o era un tipo muy bajito... Eso ya empequeñecía al reptil de la página anterior!

En las palabras extraídas por el Paganini Apócrifo, los Slayer hablaban de su reciente lanzamiento. South of Heaven, su cuarto álbum. La entrevista hacía constantes alusiones al que debía ser su disco anterior, un tal Reign in Blood. El periodista comentaba lo lento que era el nuevo comparado con el otro, a lo que los 4 melenudos (bueno, 3 y medio) comentaban que era un contraste forzado, que buscaban variar, etc... Me pareció curioso que casi se mencionase más a ese tercer disco que no al más actual! Luego ya lo compensaban haciendo un breve resumen de la temática lírica de South of Heaven...

Bueno... unos 2 o 3 años después, en el localmente famoso programa Sputnik de TV3 emitieron un reportaje sobre un género en alza: El Thrash Metal. En él salían numerosas bandas hoy en día muy conocidas. Como interlocutor oriundo de aquella masacre con el telespectador, aparecía Marc Pagés (guitarra de Legion) hablando de bandas, discos, etc... En el momento en el que el guitarra catalán verbalizaba claramente excitado y con voz acelerada algo así como SLAYER SON LOS REYES INDISCUTIBLES Y SU DISCO REIGN IN BLOOD ES LA OBRA MAESTRA DEL THRASH no podías evitar pensar que pasaba algo. Era muy curioso porque cambió hasta el idioma para decirlo! Se le veía fuera de si hablando esa simple frase! Durante el programa ponían un breve fragmento del  videoclip Season in the Abyss. Me sorprendió porque lo que escuchaba distaba mucho de esa contundencia acelerada que esperaba. Era duro pero melódico... muy bueno, pero no la imagen que me había compuesto.

Había que hacer algo! No encontré Reign in Blood a la primera, pero si aquel cuarto álbum de la entrevista. Que maravilla! Lo que recordaba sobre la velocidad etc... era cierto. No sabía como era Reign... pero los cortes de aquel vinilo tenían unos medios tiempos realmente tétricos para la época. De todas maneras me quedé como tomando un sucedáneo del plato del que tan buenas referencias tenía. Para acabar de aumentar mi hambruna, una chica me regaló un libro sobre el Thrash Metal, con, como no, el grupo y el disco del asunto de hoy y ya para acrecentar totalmente el morbo explicaba la polémica que hubo con su lanzamiento, etc...

Llegó el día de autos! Una fría noche de invierno, trasteando en la desaparecidísima Virgin Megastore de Barcelona, encontré un cd con el lomo machacado en la S de Slayer. Era él! En la famosa calle Tallers me ponían cara rara al preguntarles por el disco, ellos oh tan metálicos, y estaba allí, en la tienda más Trendy del momento! Llevé el maltrecho producto a la caja. La chica que debía cobrarme me dijo que no podía hacerme descuento aunque estuviese en mal estado a lo que respondí que tanto me daba, y que me estaba teniendo un encuentro con el destino. La chica se quedó algo atónita y sonrió, pero con una de esas sonrisas cómplices que no ofenden si no que animan la autoestima. Cd en mano, llegué a mi casa encontrándome a la mayoría de la familia durmiendo.

Aquello tenía todos los números para ser una decepción total! Años esperando ese disco, leyendo sobre él de manera casual o no, teniendo ya otro L.P. que ya de por si me encantaba... Lo más fácil en esa situación era llevarse un chasco tremendo. Teniendo la referencia de lo que sentí en las primeras escuchas de Master of Puppets, tenía miedo de darle al play en el casi recién adquirido reproductor! Tal vez para quitar hierro al asunto, me preparé un escenario de lo menos metálico! Agarré un paquete de Galletas Gullón, unas que solía comprar mi madre, con pepitas de chocolate, cogí un buen puñado y las puse sobre la cama de mi cuarto, que hacía la vez de lecho, sofá, local de ensayo... me metí una en la boca y ala, al PLAY!

Madre mía! Llevaba 19 años perdiendo el tiempo! Había sido engañado, y no, no por todos aquellos que de deshacían en elogios hacia el contenido de aquella portada color sepia y sangre que parecía el delirio de un dibujante enajenado, un diseño que tenía olor al moho de un sótano en el cual se practicaban torturas... no, engañado por todo el mundo que me había hecho creer que la música heavy, metal, thrash, rock, lo que fuese... era otra cosa! No fue como en Master... fue un derechazo en la mandíbula que me hizo engullir la galleta de golpe y caer al suelo mitad K.O. mitad extasiado. No puede existir un mejor inicio de disco que Angel of Death, el infame tema que abre esa cueva de las maravillas maléficas. El sonido no era lo más... No estaba mal, pero era la forma de tocar. Aquello era sucio e impoluto, deforme y hermoso, oxidado y pulido... todo a la vez. Tenía las letras delante, como solía hacer entonces, y estaba maravillado. Era maldad pura! Lo mejor fue al llegar a la parte central de la canción... un break que contiene EL RIFF. Al menos para mí, el más brutal de la historia de la música. Repito, para mí!!! Luego llegaban una colección de solos de guitarra, por así llamarlos... más bien eran alaridos... si! Los alaridos de las víctimas de los experimentos de Josef Mengele que se narraban en una de las obras maestras de Jeff Hanneman, el otro seis cuerdas de la banda.

Tras acabar el tema más largo (de lejos) de todo el disco, seguían una serie de composiciones igual de retorcidas, y si, me atrevo a decir que sin el brillo de la apertura. Aquello era muy raro... no conocía esa forma de música! No había una estructura, al menos en el sentido clásico de la misma! Muy pocos temas se acercaban a las concepciones clásicas del género. Todo pasaba tan rápido que no tenía tiempo de asimilarlo. Lo único que tenía claro era una cosa... no podía existir nada mejor! (bueno... por aquel entonces... tal vez Master of Puppets). Cerca del final había otro tema que volvía a brillar con luz propia... pero tenía truco... Postmortem era genial de por si, pero su final enlazaba de forma tétrica con... bueno, enlazar se queda corto... aquí estás en tu casa en plena tormenta, llaman a la puerta, abres y no ves más allá de un diluvio... sabes que no debes hacerlo y sales, te empapas, la lluvia te cala hasta los huesos pero no puedes resistirte a buscar a quien ha picado al timbre... cuando te das cuenta que de lo que fluye violentamente de las nubes no es agua, ya es demasiado tarde... a lo que iba! lo que te encuentras en el exterior es, y aquí me repito en el concepto, el mejor final que pueda tener un disco y que se llama Rainning Blood (en el enlace la canción en directo se une directamente con Black Magic). Bien podría ser la única composición de los Californianos que rivalizase con Angel of Death. El fin del cd era cerca de un minuto de lluvia tormentosa (sangrienta si hacemos caso al título).

Según marcaba mi reproductor de CD, habían pasado 29 minutos y 3 segundos de 10 temas de locura. Eso era un peligroso plus! Podía escucharlo 2 veces en el tiempo que me llevaba el hacerlo con uno "convencional"! Y así lo hice, creo que en 4 ocasiones consecutivas. Me di cuenta de que, galleta inicial aparte, el resto estaban desmigajándose sobre el edredón de la cama. Me percaté de que llevaba 2 horas sin probar tan delicioso manjar, y me preocupé por el volumen al que había puesto el disco. Suerte que fui previsor antes de saber lo que me esperaba y no tuve queja alguna ni de mis padres ni de los vecinos!

Aquello se repitió durante muchos años, con o sin galletas. Cual era la fórmula? Pues no lo sé... Antes comentaba que a excepción de los temas inicial y final, y tal vez el preludio al epitafio (toma ya!), el resto no lucía... más correcto sería decir que no relucía! Pero tenían algo mágico: No se podían dejar de escuchar en el contexto del álbum! Era como ver El Padrino y sólo ver la escena de la cabeza de caballo, el asesinato de Sony, y a Brando acariciando un gato. Es imposible amputar esos miembros a la maloliente carcasa que es Reign in Blood. Son el hilo conductor perfecto entre un inicio y un final jamás mejor narrados. Es un disco para escuchar completo... lo quieras o no!

Leí a Kerry King diciendo que si Reign... saliese ahora mismo al mercado, a nadie le importaría un pimiento, pero que entonces era algo único, algo que nadie podía imaginar que podía hacerse, y ellos lo lograron. A modo de anécdota os explico que intenté redactar mientras escuchaba el disco. Tuve que dejar de hacerlo pues no tecleaba más de 2 letras seguidas, con 3 faltas de ortografía. En los enlaces que he colocado he debido hacer lo mismo. Por cierto, la versión en directo de Rainning Blood son imágenes de la época de la gira Decade of Agression, con King aun con pelo, Araya en plena forma, y Hanneman con su Jackson Soloist llena de sus pegatinas punk. Por no faltar no falla ni Lombardo aporreando de pie a sus parches.

Para los que no lo sepáis, el disco tuvo muchísima polémica. La gente es tan corta de miras que el hecho de que la primera canción hablase de las maldades del criminal de guerra nazi Mengele con sus experimentos en Auschwitz colocó a la banda la etiqueta de Nazi, simpatizantes del Tercer Reich, y mil gilipolleces más. Lemmy se pasó la vida tocando con su bajo con cruces de hierro a modo de Nodos y no tuvo problemas! En otra intervención Hanneman dijo algo así como: si, en la letra no decíamos "éste tío era un cabrón... pero... no es obvio???".

Va siendo hora de acabar. Voy a ponerme el cd por millonésima vez, y como el millón de veces anterior, no tengo ni que cuestionarme si se me pondrá o no la carne de gallina al escuchar decir "rancid Angel of Death flying free..."



6 comentarios:

  1. Ay, ahora lloro... Me acabas de recordar que si no fuera pq no me dejan conducir, ahora estaría en las puertas de Razz en el concierto de HIM!!!!!!!!!

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  2. Verónica... si te sirve de consuelo te cuento cuanto hace que no voy a un concierto... Necrophagist... 2007... a la próxima conduce y a disfrutar! Gracias por tu visita!

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  3. Pues yo ayer estuve en D.R.I. y fue la lecheeeeee!!!!
    Lo de reign in blood no tiene nombre!!!!! Disco de discos!!!! Obra maestra!!!!! Con o sin galletas!!!!! ;) :-)

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  4. Lord... ya que os perdisteis aquel bolo bien merecéis resarciros!!! The meaning of pain!!!

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  5. Yo llegué a Slayer algo más tarde que al Master of Puppets, pero llegué, vaya si llegué!!! Y deben tener algo en su música que aleja a los puros de corazón y a los pusilánimes o algo así jajjaja, incluso en nuestros días ejercen esa influencia maligna con sus acordes disonantes y sus riffs crujientes de fuego y mala leche... Y verás por qué lo digo: tengo un amigo al que le gusta, algo, el Rock y el Heavy, vaya, no es ningún apasionado ni nada por el estilo pero le gusta de vez en cuando un poco de caña; el caso es que se animó hace unos años (pocos, por eso digo) a venir a un concierto de Iron Maiden en el que también tocaron Slayer... Y no pudo soportarlos jajjaja!!! Se le llevaban los demonios y decía una y otra vez, enfurecido, ¡¡¡esto no es música joder, esto es, es, es... no sé lo qué es pero NO ES MÚSICA!!! Realmente estaba descolocado y como no podía escapar del recinto las pasó canutas mientras los demás disfrutábamos como enanos. Desde entonces es hablarle de Slayer y empezar a echar espuma por la boca y a renegar. Sin embargo, yo los sigo escuchando con mucho placer y quitándome el sombrero ante ese Trash realmente endiablado y feroz que nos regalaron.
    Desde luego, por tu parte, destilas pasión cuando hablas de ellos, me ha hecho recordar esta entrada una crítica que me enviaste en tiempos (ya hace años de eso) del Crimson y que me introdujo de cabeza en ese maravilloso disco. No te lo agradeceré lo bastante nunca, por cierto!!!
    Un abrazo Hermano!!! Wassail!!!

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  6. Gracias a ti por leerme Alex! Recuerdo aquella crítica de otro enorme disco (otro del pódium). Lo de tu amigo es tremendo!!! jajajaja! No sé lo que es pero... jajajaja! Mira... yo tenía unos vecinos arriba que un día, escuchando el God Hate us all empezaron a vociferar que quitase la música. Luego ellos ponían música evangélica, así que lo entendí todo! No tenían ni idea de lo que decía el disco, pero entendían que nada bueno para ellos! Tienes razón! Son un repelente infalible! Un abrazo! Wassail!

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