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jueves, 16 de agosto de 2018

EL NOBLE ARTE DE PONER NOMBRE A LOS HIJOS... Y EL INNOBLE DE JUZGARLOS!

Cuando hace unos 11 años decidimos casarnos caí en el tópico de pensar en que mi boda no iba a ser la típica. No llegaba al extremo de pensar en plan película en plan "lo decidimos ahora mismo como si estuviésemos en Las Vegas, pillamos a 2 transeúntes que pasen por ahí para que sean los testigos, salimos del juzgado a los 5 minutos con el certificado y en media hora estamos en New York asomando la cabeza por la ventana de un taxi, con la corbata a modo de cinta de pelo y gritando Yuuuuujuuuuuu!". No, no llegaba a ese extremo! Pero si que es cierto que no pretendía caer en los típicos rituales así que, por supuesto, acabé cayendo. Me di cuenta de lo instrumentalizado que estaba todo y de como estaba siendo absorbido por un torbellino cuando nos acercamos a un local para buscar recuerdos de boda y tras un rato allí nos estaban enseñando un catálogo de bastones para que llevasen en la mano niños pequeños por si acaso mis sobrinos nos entregaban las alianzas!



Fue contemplando aquellas fotos de niños vestidos con camisas con chorreras portando bastones de maderas nobles cuando me di cuenta de que había que poner freno a aquella absurdidad! Nos estaban vendiendo cosas que ni fuimos a buscar ni necesitábamos y que, demonios! Ni nos gustaban! Salimos de la tienda encargando lo justo y asumí de que el día de la boda acabaría con el fotógrafo en casa diciéndome "ahora mira a tu madre, ahora mira el reloj, ahora la mano en el bolsillo...". Vi que realmente no era fácil escapar de la vorágine estandarizada! Finalmente si que pudimos dar algún toque personal a aquel día, sobre todo en forma de música, eso hay que reconocerlo...

...pero cuando Erik estaba en camino y antes casi de tener escogido su nombre pensé que escogerlo sería mucho más libre. A ver... realmente lo fue porque Erik, así, con K final, fue casi el primer nombre que propuso Vanesa y ya le dije que ya podía decir más nombres pero que aquel que invocaba al descubridor de Groenlandia era mi favorito. Lo mismo pasó con Helia, así, con H! Fue amor a primera vista. Pero volvamos atrás... aun antes de ir al registro me enteré de que el nombre a poner debía pasar por la "censura" del funcionario/a de turno que estuviese presente el día de la inscripción del pequeño! Si! El escogido debía pasar una especie de Casting!

La premisa era similar a la jurisprudencia de las leyes: Si habían precedentes de un nombre cualquiera podía ponerse pero si no... aaaaahhh! Entonces el/la encargado/a del día debía dar, con su poder que unas oposiciones le habían otorgado, si el decidido podía ser puesto o por el contrario caería en la categoría de "el que nunca debe ser nombrado"... Hace no demasiados años salieron algunas noticias al respecto. Un niño al que le negaron el nombre de Lobo (bueno, a sus padres, que el pobre poco podía decir al respecto). El argumento era que era un Apellido común y por tanto...podía ser ofensivo para el pequeño! Veamos... No le estaban intentando poner Tejón de la Miel, ni Avispa Asiática! Parece como si los poderes Peninsulares hubiesen confabulado para hacer desaparecer al Lobo del país tanto física como nominalmente! Finalmente tuvieron que recurrir a instancias superiores que admitieron el poder usar el nombre inicialmente escogido! También se hizo famoso otro caso en el que otros padres pudieron llamar Goku a su pequeño.

Veamos... qué poder de decisión tiene el funcionario, o el posterior encargado del registro, o cualquiera que esté por encima en el organigrama de Nombres? La excusa es salvaguardar el honor del bebé y futuro adulto? O sea, que si yo en un arrebato galáctico quisiese llamar Vader a un niño daría con un sable laser en mi yugular pero que si, ya que estaba allí y no perder el viaje decido en segunda instancia darle el nombre de Rúfulo no tendría ningún problema al haber casos previos? Que no se ofenda nadie con "oye! pues mi abuelo se llamaba tal o cual", pero el caso es que tod@s l@s conocid@s y familiares que tengo con nombres de la verdadera vieja escuela no están muy contentos con ellos... La costumbre es un triste consuelo para alguna que otra Fulgencia o un Romualdo. Soy plenamente consciente de que sea por el motivo que sea el caso es el mismo y los nombres, me gusten a mí o no, fueron decisión de sus padres, punto! Lo que me sorprende es que alguien ajeno a la familia pueda meter cucharada en si puede aplicarse o no!

Pero no hace falta ir a casos extremos! Cuando Erik estaba por venir un compañero de trabajo que destacaba por estar encantado de conocerse alabó mi buen gusto para el nombre de mi primer hijo hasta que se enteró de la K final, momento en el cual dijo tranquilamente "no me gusta..." haciendo gesto negativo con la cabeza. A mi no me gustaba todo él, pero mi educación me impedía decírselo, pero aquel Narciso no tenía ningún reparo en esperar que con sus declaraciones yo hiciese enmienda y cambiase la K por la más clásica C.

Una vez había nacido le pusieron la clásica pegatina en la cunita con el nombre, la fecha y hora de nacimiento, y el peso. Aun contando un par de horas de vida pasó por ahí una enfermera de esas que se presenta con tal o cual cargo y que no vuelves a ver en la vida y, al mirar hacia el pequeño lecho dijo "Aaaaaahhhhhh miiiiiireeeennn… le escribieron mal el nombre!". Le contesté que no, que estaba perfecto a lo que me contestó que no, que ella tenía un hijo que se llamaba Herick, bueno... lo pronunció como "Jeegggrichhht" poniendo un acento anglosajón que hubiese dado vergüenza ajena por lo exagerado a la Reina de Inglaterra. Luego pasó a deletreármelo. Entendí que no habían más letras para ponerle al medio tocayo de mi hijo pero bueno, a ella le gustó, no? Pero eso no le daba derecho a decir que mi pequeño ya traía una falta de ortografía de serie! Salió por la puerta negando con la cabeza mientras volvía a pronunciar en voz más baja el nombre de su hijo como si aquello le provocase un orgasmo auditivo.

Con Helia nadie nos ha dicho nada (y mejor para ellos, pues mi asertividad es muy distinta hoy en día). Lo más que se puede haber acercado a eso puede ser un "nunca lo había visto con H".... Aaaaahhhh amig@s... es lo que tiene que un nombre tenga diferentes orígenes! Pero es cierto que un día, por curiosidad, indagué sobre otras Helias. No encontré muchas, pero si un caso en el que abiertamente a alguien se le reían en la cara y le llamaban analfabeto en un foro en el que había preguntado por el origen del nombre con H inicial.

Años después tuvo que llegar una amiga de mi madre para poner en tela de juicio la corrección de los nombres de mis hijos. La señora a la que llamaremos Jhannah para proteger su identidad estaba un día con mi progenitora que le comentó que estaba muy contenta de que sus nietos tenían cierta originalidad en el nombre al tener esas K y Hs distintiva. La "buena" mujer dijo que aquello no podía ser, y que sin duda mi madre y abuela de los implicados estaba equivocada! Mi madre porfió con ella y acabó por decirle algo tan obvio como que ella era su abuela y que quien mejor que ella iba a saberlo! La amiga de mi madre acabó zanjando temporalmente la discusión con un "Ya se lo preguntaré a mi hija y ya te diré algo". ¿¿¿¿??? Leéis bien, no era mi madre que ya me preguntaría a mi por si acaso... La Señora le preguntaría a su propia hija para dar fe de los nombres de mis hijos! Tal vez la hija de la "buena" mujer trabajaba como Nombróloga en algún juzgado y realmente tenía el poder absoluto sobre los nombres! Lo mejor fue cuando al día siguiente le dijo a mi madre que "tranquila, que ya lo había consultado con su hija y que los nombres estaban bien"... Vaya! Pudo respirar tranquila y yo con ella!

Por fortuna no intenté llamar a mis pequeños con nombres más exóticos... quien sabe si hubiese salido con vida del registro o del juicio de la amiga de mi madre... Voy a llamar a su hija a ver si pulso el botón de Publicar o no este despropósito de Post!

2 comentarios:

  1. Pues vaya tela con los nombrólogos/as que has tenido la desdicha de toparte Hermano!!! Yo, por fortuna, no he tenido ese tipo de problemas con Aldara, que tampoco es un nombre común, sobre todo por aquí abajo; otra cosa es Galicia, por ejemplo... Creo que ya te conté que, con ese nombre en mente casi definitivamente elegido para nuestra hija (Fani estaría de 4 ó 5 meses), empecé a leer 'Assur', un libro acerca de las incursiones vikingas en Galicia y en el que la protagonista se llama Ilduara, que es de donde proviene Aldara: al parecer los Hados confirmaban nuestra elección, así que ya fue cosa hecha...
    Soy de la opinión de que los nombres sólo los pueden cambiar los propios interesados, una vez que tengan capacidad decisoria para ello y las ganas de resolver todas las dudas y papeleos que pudiera suscitar ese cambio. Por lo demás, cada uno es libre de nombrar a sus hijos a su antojo, estaría bueno...
    Un abrazo!!! Wassail!!!

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    1. Alex, me gusta mucho la historia del nombre de tu hija, nombre que a mi particularmente me gusta mucho. Está claro que cada cual puede llamar a sus hijos como se le antoje: Darth Rewan o Ataulfo! Un abrazo! Wassail!

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